Hermes tuvo que vivir una dramática aventura en el desierto del Sahara para comprender la importancia de encontrar el propósito que buscaba para su vida, que malgastaba dando palos de ciego. En la misma aventura, Adrián asume la culpa del suceso y agudiza sus debilidades autodestructivas, haciéndole descender hasta el abismo de la indigencia. Dafne, una mujer apresada por el “sinsentido” de su nombre, que asumió su adolescencia alocadamente, intentando crecer y experimentar cuantos retos se le presentaban, compitiendo con cuantos la rodeaban, incluyendo su propia madre, con resultados dramáticos.