Contrariamente al dolor físico o biológico, el cual se produce con un proceso traumático (golpes, heridas) o por enfermedades graves, el sufrimiento es un sentimiento existencial; es decir, tiene que ver con la forma de ver y entender el mundo de la persona que sufre, ya sea por su educación, o por la manera en que ha suele interiorizar los acontecimientos.

El sufrimiento de las personas se produce, especialmente por la interpretación negativa que suelen hacer de ciertos acontecimientos a los que, otras personas, en una situación semejante, lo encajan de manera muy diferente.

  • Medio vacío vs. Medio lleno

Hay personas que han crecido viendo el vaso «medio vacío». Todo lo ven desde un escenario gris, oscuro, negativo.  Suelen poner el foco en el error, omitiendo el esfuerzo de lo positivo; de tal manera que, la profecía se cumple y finalmente a ellos, todo lo viven de manera negativa.

Frente a este tipo de personas, afortunadamente, hay muchas otras que siempre encuentran el vaso «medio lleno»: son optimistas, proactivos,  buscan salidas a los problemas y los asumen como una oportunidad de aprendizaje. Ellos se hacen responsables de sus vidas, aprenden de sus errores, se ríen de sí mismos, de sus fallos y viven positivamente cualquier experiencia.

Los primeros sufren, porque eligen el camino del sufrimiento. Viven permanentemente en un mundo de incertidumbre y ello solo les produce desazón. Suelen ser personas acopladas en un estado de ánimo de Resignación: ejem: hipocondríacos. Estos tienen todas las enfermedades, o aquellos que cuando se avecina una crisis en la empresa en la que trabajan, siempre piensan que ellos serán los primeros despedidos, etcétera. Contaminan negativamente a otros.

  • En la vida profesional son destructivos.

Los segundos minimizan los problemas y suelen aceptar  la vida como imperfecta y que  la incertidumbre de lo imperfectos o inexacto, les enriquece. Contaminan positivamente a otros. Son «la alegría de la huerta»

  • En la vida profesional son una bendición.